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Conan Doyle


Arthur Ignatius Conan Doyle (1859-1930), creador del detective Sherlock Holmes, es uno de los nombres ilustres que, en las páginas de la historia, permanecen vinculados con el mundo esotérico.

Su fascinación por los fenómenos paranormales, el espiritismo o las hadas, lo llevaron a militar en numerosas corrientes ocultistas en las que se involucró como adepto e investigador de los fenómenos extraños que asediaban a la sociedad Londinense, en la época victoriana.

Fotografías espectrales, libros sobre hadas, voces de ultratumba y apariciones fantasmales son, además de su mordaz detective, el legado de Sir Arthur Conan Doyle.

Contactos con el más allá

Una buena forma de entender las motivaciones que llevaron a Doyle a decantarse por el mundo de lo paranormal, sería indagar en su biografía y sobre todo en sus creencias personales. Podríamos pensar que una educación más o menos liberal, en cuanto a cuestiones religiosas, habría influido en el joven Arthur, que tal vez su predilección por los mitos y las actividades del más allá, se debieron a una respuesta exagerada contra la presión espiritual de la época.
Pero en cuanto nos fijamos en su credo, encontramos la primera de muchas contradicciones.
Conan Dyle provenía de una familia católica, se había educado en un colegio de jesuitas, pero antes de cumplir los 20 años renegó de aquella asfixiante tutela eclesiastica y se definio públicamente como agnóstico.

Lo curioso es que al tiempo, asistía con asiduidad a las sesiones espiritistas, que en aquellos años eran privilegio de clases cultas y acomodadas.
El espiritismo estaba de moda. Las Hermanas Fox fueron las responsables de que aquellas prácticas se extendiesen a modo de juegos de salón venidos a más y alcanzaran en pocos años, un rango casi científico.
En 1885 eran ya más de dos millones de personas las que se habían apuntado a la elitista moda del espiritismo. De esta legión de adeptos surgieron los ingenios técnicos y litúrgicos, con los que hoy en día se sigue intentando comuni

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