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Distorsiones Temporales I


El tiempo es la magnitud física que mide la duración de las cosas sujetas a cambio, esto es, el lapso que transcurre entre dos eventos consecutivos que se miden de un pasado hacia un futuro, pasando por el presente. 


Permite parametrizar el cambio y ordenar los sucesos en secuencias, estableciendo un pasado un presente y un futuro, y da lugar al principio de causalidad, uno de los axiomas del método científico.   
El tiempo se concibe como una magnitud absoluta y es la variable que complementa las tres dimensiones de espacio para poder situar cualquier objeto y su movimiento. 


Hasta aquí, todo claro, todo va bien mientras el orden de los hechos temporales siga el curso que se le presupone. Mientras los relojes marquen un segundo tras otro, sin caer en la tentación de hacer piruetas. ¿Es posible alterar el tiempo? ¿Movernos en esa línea a nuestro antojo?


La hipótesis es interesante, desde luego pero ¿qué ocurriría si esos saltos temporales escaparan a nuestro control? Si se produjeran de forma espontánea donde y “cuando” uno menos se lo espera. 
Entonces nos daríamos de bruces con el principio antrópico, porque “un universo que permite viajes en el tiempo y ciclos cerrados de tiempo es uno en la que la inteligencia no evolucionaría debido a que sería imposible para una entidad determinar (clasificar) los eventos en un pasado o en un futuro, hacer predicciones, o comprender el mundo a su alrededor” 

Es decir, sería prácticamente imposible plantear esta posibilidad. 

Y por eso precisamente, porque es imposible, es por lo que hoy vamos a indagar en los testimonios de aquellos que afirman haber hecho incursiones en otras bandas de tiempo.






Peculiaridades del caso


Los investigadores de este tipo de fenómenos han determinado una serie de parámetros que coinciden en la mayoría de relatos de este tipo. 
- Hay un factor inicial que desencadena la anomalía. 
- Comienza bruscamente. 
- Los testigos tienen la sensación de estar viviendo en dos zonas al mismo tiempo. 
- Hay ausencia de sonido desde el principio al final de la experiencia. 
- Se menciona una marcada diferencia entre las condiciones normales de luz y las que se observan durante el fenómeno. Hablan casi siempre de una “luz plateada” 

Pero en el caso de Teresa no aparece ninguna de estas constantes. 
Todos los que se han visto involucrados en los saltos temporales que tienen como protagonista común a Teresa, afirman no recordar ninguna sensación de “perdida de tiempo” de ganancia, en este caso, ni han visto o sentido nada especial. 

Seguirá siendo un misterio, pero desde luego no es el único. 




Por los caminos de España 


El 15 de abril de 2004, Rafael C.S, empleado de informática en una tienda de Sevilla, viajaba hacia la localidad Cordobesa de La Rambla. 
Antes de llegar a Écija, paró a almorzar en La Luisiana y después siguió en dirección a La Rambla. Desde donde se encontraba hasta su destino, mediaban unos 30 kilómetros, pero pasados menos de dos minutos Rafael se topó con un cartel anunciador que rezaba “La Rambla”. 
El testigo declara:


Sencillamente era imposible que me encontrase allí. Aún me quedaban 30 kilómetros, unos 15 o 20 minutos conduciendo. Me quedé helado, cuando esperando encontrar Écija, vi el cartel que me desviaba a La Rambla. ¿Dónde había dejado Écija? ¿Y el tiempo transcurrido? ¿y los kilómetros de en medio?.


El 3 de Marzo de 2004 Guillermo A.D tuvo otra experiencia similar en el mismo tramo de carretera: 
Circulaba por la N I-V de Sevilla a Córdoba, estaba cansado, tanto que los ojos se me cerraron un par de veces. Fue al pasar junto a Écija cuando sentí que me dormía, acto seguido escuché el claxon de un vehículo y al mirar la carretera estaba a la altura de La Carlota ¡¡ a más de veinte kilómetros de Écija¡¡ recuerdo perfectamente que lo último que vi fue Écija y a continuación estaba a veintitantos kilómetros de allí. 

Dos testimonios más, fechados el 10 de Febrero y el 22 de Enero de 2004 apuntan a la zona que abarca las inmediaciones de Écija como un punto detonante de experiencias en las que el tiempo y el espacio se distorsionan de forma evidente. 

Angel Santamaría encontró un banco de niebla a la altura de Écija cuando regresaba a Sevilla desde Córdoba: 
Era un banco denso, tanto que me obligó a disminuir la velocidad porque no veía nada. Cuando me crucé con la niebla eran las once de la noche, lo sé porque miré el reloj. Conduje unos diez minutos, la niebla se fue aclarando, pero algo no iba bien...volví a mirar el reloj y marcaba las cuatro de la madrugada. 
Mi móvil se había quedado sin batería y el coche aunque no funcionaba bien, aún tiraba. Cuando la niebla se disipó vi un cartel que anunciaba “ La Luisiana”. 
Eso era imposible, había pasado La Luisiana hacía al menos diez minutos, pero de todas formas los relojes seguían marcando las cuatro de la madrugada. 
Cuando por fin llegué a Sevilla comprobé con horror como era cierto, había perdido cinco horas conduciendo entre la niebla. 




No se vayan aún hay más 


Porque tan espectaculares como las “ganancias de tiempo” sin duda, son las pérdidas. 
Repasemos un caso típico en el que además, hace aparición la figura mítica del OVNI. 

La noche del 19 de septiembre de 1961 Betty y Barney Hill regresaban a su casa en Portsmouth, New Hampshire, después de unas vacaciones en Canadá. 
Circulaban por la autopista nº3 cuando de repente vieron sobre ellos un objeto brillante que cruzaba el cielo en dirección suroeste. 
Barney detuvo el coche en varias ocasiones para que Betty pudiese ver el objeto con los prismáticos e identificarlo como algo conocido, tras varias observaciones concluyeron que se trataba de alguna clase de aeroplano con un diseño extraordinario. 
Al cabo de unos minutos, la gran nave en forma de disco, voló hacia el coche aparcado y aterrizó sobre la carretera desierta. 
Tras sus puertas, once figuras de apariencia humana se movían inquietas. 
Los Hill, asustados, regresaron al coche y pisaron el acelerador hacia su casa en Portsmouth. 
Una vez a salvo, cayeron en la cuenta de que el tiempo que mediaba entre su encuentro con la nave extraterrestre y su llegada a Portsmouth, se había alterado. 
Emplearon dos horas en un trayecto que habitualmente ocupaba 30 minutos. 

Algunos lo pierden, otros lo ganan...el tiempo, tan inamovible como los pilares sobre los que se asienta la ciencia, aún tiene muchas cosas que explicar. 

Bibliografía: Casos de Écija, publicados en la revista digital “Misterios ocultos” por Jose M. García Bautista. 

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