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Año del Conejo

El Año nuevo Chino, que empieza hoy 2 de febrero de 2011, a las 5 de la tarde en España, es el del Conejo. Las celebraciones que abarcan del 2 al 17 de febrero, son conocidas también como el Festival de la Primavera o Guo Nian, durante el  que se reviven tradiciones y leyendas ancestrales. Entre ellas la del monstruo Nian.

Esta misteriosa leyenda china nos habla de Nian, un enorme monstruo con cuernos, que vivía en el fondo del mar durante todo el año, pero subía a la superficie la noche previa al Festival de la Primavera para comerse las cosechas, destruir hogares y alimentarse de los hijos de los campesinos.
Los habitantes de los pueblos, aterrorizados por la presencia del Nian, se escondían, huían a las montañas alejándose de la mirada del “monstruo de la mala suerte o de la muerte” (Guo Nian). Hace muchos años, el día previo a la llegada del monstruo, los habitantes del pequeño pueblo de Taohua se disponían a abandonar sus hogares ante la inminente amenaza. Con el ajetreo de los preparativos nadie se dio cuenta de que había llegado al pueblo  un mendigo que pedía asilo. Ninguno le prestó atención, todos estaban muy ocupados.
Todos, salvo una anciana que le dio de comer y le sugirió que se uniese a la caravana, para poner a salvo su vida, fuera del alcance de Nian.“Mujer, si me das un lugar donde dormir en tu casa, mantendré a Nian alejado de ti“, le dijo el mendigo. Viendo las escasas fuerzas del mendigo, la anciana no le creyó pero le dejó solo en su casa, huyendo ella hacia las montañas.
A medianoche, el pueblo estaba completamente desierto, no quedaba un alma, salvo el mendigo. Según lo previsto, Nian llegó cargado de furia, dispuesto a asolar la aldea, pero de repente se detuvo ante la casa de la anciana: una estela de papel rojo estaba pegada en la puerta, las velas iluminaban las ventanas, fuegos artificiales salían del patio posterior y se oía al mendigo reír y cantar.
Nian, sorprendido por la algarabía, desconcertado por la insolencia del mendigo y aturdido por el estruendo de los fuegos y la música, volvió al fondo del mar dejando el pueblo intacto.
A la mañana siguiente, cuando los campesinos regresaron agradecieron la valentía del mendigo y se sumaron al festejo conocido ya como el Festival de la Primavera. Desde aquel día, para que Nian no vuelva, se mantiene la costumbre de decorar las puertas de las casas con estelas de papel rojo donde escriben sus deseos para el año que comienza.

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