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Crónica de un hundimiento anunciado.

Titanic-New_York_Herald
Catorce años antes del hundimiento del Titanic, el 14 de Abril de 1912, Morgan Robertson publicó “Futility”, una novela que entonces pasó desapercibida para el público y la crítica. Sin embargo los trágicos acontecimientos que marcaron la vida de los 2.227 pasajeros del mítico navío, nos ofrecen un nuevo e inquietante punto de vista sobre la obra de Robertson. Futility relata el hundimiento de un gran transatlántico de lujo, construido a fin de ser “el más grande, veloz y seguro del mundo”. El nombre de esta maravilla técnica era “S.S Titán”.
Establezcamos algunos paralelismos entre la nave imaginaria de Robertson y el auténtico RMS Titanic (Royal Mail Steamship Titanic).
Ambos barcos comparten capacidad motriz: 50.000 caballos, número de hélices para la propulsión: 3 y velocidad máxima: 25 nudos. Algunos detalles técnicos son prácticamente idénticos: el Titan medía 261 metros de eslora, el Titanic 269. La capacidad máxima del Titán eran más de 3000 pasajeros, el Titanic podía transportar 3.547. Ambos zarpan en Abril, desde el puerto de Southampton con destino a Nueva York y también en ambos casos los barcos chocan contra un iceberg a los cinco días de viaje y a una velocidad de 24 nudos. En la novela Morgan Robertson hace hincapié en que a bordo del Titan viajaban 2.177 pasajeros, solo 50 menos de los que albergaba el Titanic.

Por desgracia la ficción anticipó el motivo y (casi) el número de víctimas reales. Cuando los tripulantes del Titan intentan huir de la nave que zozobra, caen en la cuenta de que hay menos de la mitad de los botes necesarios para una evacuación de emergencia. Ocurrió algo similar en el Titanic.
Robertson predijo que en una catástrofe de estas dimensiones sobrevivirían 705 personas, por desgracia en el Titanic solo fueron 605.

Es posible que las similitudes entre ambas naves y sus destinos, sean una mera coincidencia, pero para algunos se trata de algo más. El propio Robertson era un personaje singular que se atribuía a si mismo,(años antes de que ocurriese la desgracia del Titanic), “poderes especiales”. Sus allegados lo tenían por un excéntrico debido a las afirmaciones que sostenía respecto a su fuente de inspiración literaria. Según contaba las ideas le llegaban de parte de “su compañero de escritura astral”.
Robertson no obtuvo fama ni renombre a consecuencia de su anticipación en el tiempo. Moriría tres años después del hundimiento del Titanic, en completo anonimato.

Para terminar, otra espeluznante coincidencia de vidas vinculadas al Titanic:
En 1892, William Thomas Stead, escribió un artículo en un periódico local, en el que narraba la odisea de un buque que realizando una travesía atlántica, chocaba con un iceberg y se hundía. Lo inquietante de este relato, es que los supervivientes del naufragio son rescatados por un barco llamado “Majestic”, que se trataba de un barco real y que en aquellos años se encontraba capitaneado por… Edward Smith (quien posteriormente sería el capitán del Titanic). En 1912, Stead retorna a los Estados Unidos desde Inglaterra y fallece en el naufragio del Titanic.

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