Skip to main content

Posts

Showing posts from 2016

Etimología de las artes mágicas

La necesidad de definir el origen y la entidad de la magia surge, de forma inevitable, en el preciso momento en que se originan de forma casual o premeditada, las prodigiosas artes mágicas. Los autores han intentado a lo largo de los siglos acotar los distintos tipos de magia de modo que podamos orientarnos en el brumoso territorio de las fuerzas sobrenaturales. Sus opiniones basadas en el estudio y la experiencia, o formuladas desde el ámbito puramente intuitivo, nos han dejado algunas pistas sobre la esencia mágica.

El príncipe invisible

El 8 de noviembre de 1847 nacióBram Stoker, conmemoramos esta fecha de dos modos distintos: de un lado los que creen queDráculaes un invento cinematográfico, que Bram Stoker creó de la nada; del otro los que sabemos de quien bebió Stoker, a quien le hincó el colmillo para dar a luz su obra maestra. Opino que Drácula no está especialmente bien escrita, no tiene el brillo, ni la complejidad de sus precursoras. Me gusta, pero no es mi favorita. Debe ser porque el resto de la obra de Stoker no me acaba de convencer, así que es más mi vena mitómana que mi nariz literaria la que me inclina ante el vampiro de los Cárpatos.

Oscar Wilde

Oscar Fingal O´Flahertie Wills Wide nació en Dublín el 16 de octubre de 1854. Hagamos memoria, de él, con palabras de otros. André Gide conoció a Oscar Wilde en París dos meses después de que se publicase su única novela: “El retrato de Dorian Gray”.  Guide nos ofrece dos puntos de vista interesantes sobre el autor, que hoy cumpliría 158 años. Antes de su primer encuentro Guide habla por terceros: “ Oí hablar de él en casa de Mallarmé: lo pintaban como un conversador brillante, y yo deseaba conocerlo. Wilde poseía entonces lo que Thackeray llama “el don fundamental de los grandes hombres”: el éxito. Su ademán, su mirada exultaban. Su éxito era tan seguro que parecía preceder a Wilde y que éste no tenía sino que ir avanzando tras él.

23 de abril

Dice Herman Melville en Moby Dick: “Aunque en muchos aspectos este mundo visible parece concebido con amor, las esferas invisibles se concibieron con miedo” no es una suposición, es una certeza que en algunos casos se pone de manifiesto desde la cuna. 
La inclinación a elucubrar, a mirar detrás, a escrutar el cielo nocturno, a buscar debajo, a preguntarlo todo, hace que, sin remedio, la vida se convierta en una lluvia de dardos de la que ninguno sale indemne. Menos, quienes por su concepción del universo, amor a la ciencia, al misterio y a las palabras, son permeables a todo tipo de sensaciones y nacen desguarnecidos, señalados, distintos para el res to del mundo.